lunes, 4 de febrero de 2013

Capítulo 4


Entonces suena esa canción que consigue tele-transportarla hasta aquel tiempo. Hasta hace varios años. Siente como le invade un cosquilleo de felicidad por todo su cuerpo. Sonríe como una boba. Recuerda rápidamente el comienzo de todo. Incluso se acuerda de cosas que ni recordaba. Es magia. Es tristeza. Es añoranza. Vuelve a despertar al escuchar su nombre de lejos.

-          Eva. Elene te llama. ¿Estabas otra vez dormida? Haz el favor de recoger tu cuarto.

-          ¿Si, Ele?

-          ¿Estabas dormida a estas horas? Son más de la una.

Eva se ríe.

 – Me has recordado a mi madre. Que va no estaba dormida, simplemente estaba escuchando música y soñando despierta.

–        ¿Soñando? ¿Con que? Bueno que más da. Luego me explicaras. Que ya es tarde y tengo que hacer miles de cosas aun. He quedado a las tres en…

–        Sí en casa de Andrea lo sé…

–        Bueno chica, otro día no te aviso.

–        No iba a malas. Lo sé porque siempre es igual. Todos los sábados quedamos en casa de Andrea a las tres para prepararnos. Aunque no sé si hoy iré.

–        ¿Por? Para una vez que voy yo en meses.

–        Pues porque he quedado en que Aron me vendría a buscar a mi casa para ir los dos juntos en coche. Así me ahorro el billete de autobús.

–        Entonces, ¿está todo bien con él?

–        Sí. Ayer solucionamos todo. No te preocupes estoy bien.

–        Está bien. ¿Entonces quedamos en la estación para eso de las cuatro y media?

–        Me parece bien. Un beso, hasta luego.

                La verdad era que no se sentía nada bien. Estaba totalmente confusa. Era cierto que lo habían arreglado pero ya no se sentía tan cómoda como antes en esa relación. Se sentía como en un agujero negro sin ninguna escapatoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario