Entonces suena esa canción que
consigue tele-transportarla hasta aquel tiempo. Hasta hace varios años. Siente
como le invade un cosquilleo de felicidad por todo su cuerpo. Sonríe como una
boba. Recuerda rápidamente el comienzo de todo. Incluso se acuerda de cosas que
ni recordaba. Es magia. Es tristeza. Es añoranza. Vuelve a despertar al
escuchar su nombre de lejos.
-
Eva. Elene te llama. ¿Estabas otra vez dormida?
Haz el favor de recoger tu cuarto.
-
¿Si, Ele?
-
¿Estabas dormida a estas horas? Son más de la
una.
Eva se ríe.
– Me has recordado a mi madre. Que va no
estaba dormida, simplemente estaba escuchando música y soñando despierta.
–
¿Soñando? ¿Con que? Bueno que más da. Luego me
explicaras. Que ya es tarde y tengo que hacer miles de cosas aun. He quedado a
las tres en…
–
Sí en casa de Andrea lo sé…
–
Bueno chica, otro día no te aviso.
–
No iba a malas. Lo sé porque siempre es igual.
Todos los sábados quedamos en casa de Andrea a las tres para prepararnos.
Aunque no sé si hoy iré.
–
¿Por? Para una vez que voy yo en meses.
–
Pues porque he quedado en que Aron me vendría a
buscar a mi casa para ir los dos juntos en coche. Así me ahorro el billete de
autobús.
–
Entonces, ¿está todo bien con él?
–
Sí. Ayer solucionamos todo. No te preocupes
estoy bien.
–
Está bien. ¿Entonces quedamos en la estación
para eso de las cuatro y media?
–
Me parece bien. Un beso, hasta luego.
La
verdad era que no se sentía nada bien. Estaba totalmente confusa. Era cierto
que lo habían arreglado pero ya no se sentía tan cómoda como antes en esa
relación. Se sentía como en un agujero negro sin ninguna escapatoria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario